En nuestro Acuífero Cristalino, no sólo puedes disfrutar de un revitalizante baño en sus frías y rejuvenecedoras aguas (experiencia que te recomendamos para disfrutar con el sentido del tacto), utiliza el sentido de la VISTA y observa que:
El agua de un acuífero es tan limpia y cristalina debido a que se filtra naturalmente a través de capas de tierra, arena y rocas, que actúan como filtros. Durante este proceso, las impurezas y partículas quedan atrapadas, mientras que el agua se purifica. Además, la falta de exposición al aire y a la luz solar limita el crecimiento de microorganismos y algas, lo que contribuye a su transparencia. Estos factores combinados aseguran que el agua de un acuífero sea más pura que la de muchas otras fuentes superficiales.

El color turquesa que puede presentar el agua de un acuífero se debe a la refracción y dispersión de la luz solar. En este proceso, el agua absorbe más los colores de longitud de onda larga, como el rojo, naranja y amarillo, mientras que refleja y dispersa las longitudes de onda más cortas, como el azul y el verde. Cuando el agua es muy pura y tiene minerales disueltos, como el carbonato de calcio, este efecto se intensifica, dando lugar a un color turquesa característico. La claridad del agua permite que la luz penetre profundamente, realzando aún más este tono.

Te invitamos a captar esa luz, ese color…todo un placer para la VISTA.
«El agua clara vuela
bajo el sol que despierta,
y es espejo del cielo
que en su quietud refleja.
Turquesa en sus entrañas,
se desliza y no cesa,
lleva un canto en su paso
y su rumor se aleja.»
( Julián Diéguez )
